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mayo 17, 2012 / Joaquim Montaner

Carta abierta al Presidente de la Junta de Andalucía desde el Foro de Hombres por la Igualdad

Carta abierta del Foro de Hombres por la Igualdad al Presidente de la Junta de Andalucía

Señor Griñán, presidente: hablemos de igualdad.

Son muchas las voces de su entorno que aseguran que, al suprimir la Consejería de Igualdad y Bienestar Social, el nuevo Gobierno andaluz no da un paso atrás en la consideración del protagonismo que deben tener las políticas sociales. En torno a la Igualdad argumentan que al integrarla en la Consejería de Presidencia gana relevancia y capacidad para imponer la transversalidad. Son promesas que esperamos ver confirmadas en el respeto a la paridad en los diferentes niveles de representación institucional y las partidas que se salvan de los recortes.

Pero faltaríamos a la verdad si no llamáramos su atención sobre: lo que cuesta ver la paridad en los últimos nombramientos (Consejerías y Viceconsejerías), la devaluación que observamos del Instituto Andaluz de la Mujer, el peligro de que la violencia machista (de género) al pasar a depender de Justicia e Interior acabe percibiéndose como un problema de orden público, la poca utilidad que parecen tener los informes de impacto de género que hacen las Consejerías, la falta de compromisos que garanticen el desarrollo de Servicios Públicos para posibilitar la conciliación de la vida laboral y familiar, el desinterés por ampliar los permisos de paternidad, o las amenazas que acechan a la Interrupción Voluntaria de Embarazo.

Señor Griñán, presidente: no tendríamos que recordarle que siempre que la igualdad cotiza a la baja las mujeres pierden poder, se produce una falta de legitimidad democrática al cuestionar el principio de representación, se resiente la justicia distributiva y se olvida que la igualdad no es un lujo del estado de bienestar sino una condición para su existencia.

Le suponemos consciente de que una parte del retroceso electoral de la izquierda se debe al descrédito de la igualdad ante un sector de la ciudadanía que, pese a estar mayoritariamente a favor del espíritu que dice inspirarla, percibe que las políticas que se desarrollan al amparo de este principio solo buscan el beneficio de las mujeres, sin importarles acabar agraviando innecesariamente a los hombres.

Una percepción que, equivocada o no, demuestra que se han cometido errores que hay que corregir para lograr la mayoría social que nos permita avanzar en la normalización de la equivalencia entre los sexos y su corresponsabilidad en los espacios públicos y privados. Una mayoría que no se conseguirá sin incorporar a los hombres al cambio. Para ello es necesario superar las insuficiencias de un Plan Estratégico que no aspira a promover el cambio de los hombres, ni a favorecer su inclusión en los espacios o profesiones en los que están infrarrepresentados, ni muestra voluntad por atender sus necesidades específicas.

Su Gobierno ha de demostrar que está interesado en los problemas específicos de los hombres y dispuesto a verlos como agentes de igualdad en potencia, aunque necesiten desprenderse de no pocos estereotipos de género. Para lograrlo ha de contar con los hombres por la igualdad en el diseño y aplicación de las políticas públicas de igualdad, porque podemos contribuir al cambio aportando temas, enfoques nuevos y crédito a la idea de que la igualdad nos interesa tanto como a las mujeres.

Los hombres han de percibir los avances hacia la igualdad como pasos necesarios que además de reparar injusticias hacia las mujeres persigue mejorar su calidad de vida. La mayoría están de acuerdo con la igualdad pero remisos a pagar el precio personal que les exige, sobre todo en tiempo de dedicación a lo doméstico. Los hombres por la igualdad estamos en todas las provincias andaluzas tratando de incorporar a los hombres al impulso de la igualdad y en Sevilla el Foro de Hombres por la Igualdad estamos a su disposición y la de la Consejera de Presidencia para explicarles las experiencias existentes y las posibilidades de estas iniciativas.

Para evitar que la atención a los problemas de los hombres se interprete como un cambio en los objetivos de las políticas de igualdad hay que priorizar el impulso de iniciativas que impliquen beneficios mutuos. Un ejemplo es la conciliación del trabajo, la familia y la paternidad, que contribuyen a una mayor participación de los hombres en lo doméstico y mejora la situación de las mujeres en el mercado laboral.

El impostergable debate en profundidad sobre cómo incorporar a los hombres a las políticas de igualdad, con participación del movimiento feminista, no puede servir de excusa para retrasar la puesta en pie de un Programa de Hombres por la Igualdad, dependiente de la Consejería de Presidencia, que impulse los trabajos de investigación que permitan detectar los problemas y necesidades de los hombres, que no generan demanda porque las instituciones no han mostrado interés en apoyarlos.

Sevilla, mayo 2012

Foro de Hombres por la Igualdad

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