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julio 29, 2008 / Joaquim Montaner

hombre en el siglo XXI: el papel de los hombres, sobre todo padres, está cambiando y las culturas de trabajo europeas se está teniendo que adaptar

Hoy te traigo una pequeña revisión de un documento que ha caído en mis manos desde la versión en papel de Agenda Social (El magazine de la Comisión Europea sobre empleo y asuntos sociales, concretamente la nº 7, de Junio de 2008). Lo que sigue abajo es una traducción (bastante) libre… espero que te guste.

Se trata de el artículo Twenty-first century man. The role of men -particularly fathers- is changing and European work cultures are having to adapt (El hombre del siglo XXI. El papel de los hombres, sobre todo padres, está cambiando y las culturas de trabajo europeas se está teniendo que adaptar)

¿Qué significa ser hoy un hombre? Hace 50 años la imagen común de los hombres era bastante clara: un padre fuerte, disciplinario que era él único que ganaba el pan de la familia. De los hombres no se esperaba que se involucrasen en el cuidado diario de la casa o de la descendencia… lo que estaba visto como un trabajo de las mujeres.

Pero como el papel de las mujeres en la sociedad ha cambiado (por ejemplo en el mundo del trabajo, en la educación y dentro de la familia) así debe hacer el papel de los hombres. Esta es una cara del debate de género que no ha sido tocada tan a menudo como ahora. La igualdad de género se ve frecuentemente como sinónimo de derechos de las mujeres. Cuando la gente habla sobre la lucha por la igualdad de género se refiere habitualmente a la lucha por los derechos de las mujeresen una sociedad abrumadoramente patriarcal. Pero la igualdad de género es una moneda de dos caras y es, o debería ser, un reto para hombres y mujeres.

Cuidando bebes.

En Europa, que cuiden la casa dos personas está aumentando llegando a ser la norma. Más y más mujeres están trabajando y moviéndos a ocupaciones que, alguna vez, fueron dominio exclusivo de los hombres. Pero mientras las vidas profesionales de las mujeres han cambiado considerablemente, la división del trabajo en casa está todavía lejos de la igualdad. Nos hemos, por supuesto, movido del estereotipo de la década de los 50: ya no se espera que las mujeres estén listas en la puerta con las zapatillas y la pipa de su marido cuando este vuelve de la oficina. Pero, no obstante, los estudios muestran que, cuando se tiene en cuenta el cuidado y las tareas domésticas, las mujeres europeas trabajan unas 13 horas más por semana que los hombres.

La mayoría de mujeres, por razones obvias, están ansiosas por este cambio. Pero, quizás lo más sorprendente, muchos y muchos hombres lo están también -especialmente cuando viene por el cuidado de bebés o infantes-. La investigación llevada por el proyecto europeo Work Changes Gender muestra que los empleados varones en empresas europeas están incrementando la orientación a la familia y al cuidado.

Un área en la que se puede comprobar esto es en la baja paternal. Aunque el número de mujeres que toman bajas para cuidar a su descendencia es todavía mucho mayor, un número creciente de hombres ahora ve y considera esto (tomar bajas en sus puestos de empleo) como una opción seria. Uno de estos hombres es Keith Pannett, un escritor freelance británico que tomó un año de baja tras el nacimiento de su primera hija. “En ese tiempo la situación laboral de mi mujer era mucho más estable que la mía, por ello tenía sentido que yo fuese quien permaneciera en casa” dice Keith. Estar allí cuidando a su niña en sus primeros meses no tiene valor, dice el señor Pannett, y ha hecho su relación de pareja más fuerte. “Ha sido mucho más trabajo del que yo podía imaginar” añade “pero ha sido muy reconfortante”.

Pero las estadísticas (de-)muestran que él está todavía en una minoría. De acuerdo con los estudios de la Unión Europea, el 84% de hombres no ejecutan su derecho a emplear bajas paternales. Mientras que la mayoría de Estados Miembros tienen esquemas de bajas paternales con derechos transferibles entre la mujer y el hombre, un número mucho menor tiene acuerdos para licencias por paternidad exclusivas para padres y que no son transferibles a las madres. El promedio indica los padres tienen derecho a bajas por paternidad entre dos y diez días, con algunas excepciones como Suecia.

Se puede decir lo mismo del trabajo a tiempo parcial y de los acuerdos de trabajo flexibles. Las políticas europeas de reconciliación sirven para hacer más fácil tanto para mujeres como hombres lograr un equilibrio entre sus vidas laborales y familiares. Pero el hecho es que muchas más mujeres que hombres hacen uso de este tipo de acuerdos. El trabajo a tiempo parcial también es adoptado como solución por las mujeres de forma dominante: el 32.6% de mujeres trabajan a tiempo parcial comparado con sólo el 7.4 de los hombres.

Wilfried Dumoulin, un consejero legal belga en Bruselas, decidión trabajar a tiempo parcial hace unos años cuando él y su mujer comenzaron una familia. El dice que ha sido una experiecia extremadamente positiva y que le ha traido un equiibrio que de otra forma no podría haber tenido. Aunque sabe que son muy pocos los hombres que trabajan a tiempo parcial, el Sr. Dumoulin dice que la gente siempre refuerza su decisión de una manera positiva. “Muchos hombres dice que les gustaría hacer lo mismo, pero que no es posible”.


Casa vs. trabajo

Victor Seidler, profesor de Teoría Social en el Goldsmiths College de la Universidad de Londres, se hace eco de este punto de vista: “Los hombres a menudo se sienten divididos entre el hecho de estar más implicados en el hogar y la cada vez más intensas culturas del trabajo que no siempre se lo permite” dice.

Es más, la investigación europea muestra que muchos de los cambios muy positivos en algunas partes de Europa – sus deseos privados, obligaciones y actitudes – estan experimentando grandes cambios pero la vida laboral no está yendo pareja a este ritmo ni está siguiendo estos cambios a la par. El profesor Seidler señala que, aunque muchas empresas tratan de vender sus políticas amigables para familias, la realidad es que no son siempre particularmente receptivas. “En cierta medida para algunos es sólo una cuestión de marca, de posicionamiento empresarial… ellos no necesariamente practican lo que predican” Así que mientras los empleadores están mejorando al aceptar esquemas de trabajo más flexibles para mujeres, los hombres que buscan algo similar (lo mismo) en muchos casos están poniendo su carrera en el filo de la navaja. “Muy pocas empresas estarían contentas con esto” dice el profesor Seidler. “Algunas lo tolerarían y otras pondrán bien claro que el hombre podría estar amenazando su carrera futura con este tipo de decisiones”.

Esto es algo que el señor Pannett ha vivido de primera mano. Después del año de baja parental, el escritor freelance decidió volver al trabajo a tiempo parcial para poder seguir pasando tiempo con su descendencia. “Algunas empresas fueron buenas y aceptaron que no estuviese disponible durante un tiempo concreto del día” dijo. “Otras no fueron así. Yo perdí un trabajo una vez porque la empresa esperaba que yo dedicase el día completo a pesar de haber acordado el trabajo a tiempo parcial – Ellos me dijeron que las demandas de mi familia no eran su preocupación”

Cambiando actitudes

Pero las cosas podrían estar cambiando. Aunque la motivación principal tras el aumento de la participación de los padres en el hogar es un mejor equilibrio entre las responsabilidades familiares de mujeres y hombres, las compañias y las empresas están empezando a ver que puede que para ellas también haya algo. Investigadoras en Escandinavia han mostrado que cuando los hombres se reincorporan tras el uso de una baja parental expresan una lealtad incrementada hacia la empresa, mayor productividad y mayor fidelidad. Y también estudios en Estados Unidos han mostrado que los padres que están muy implicados en la crianza de su descendencia, tienen más probabilidades de prosperar en sus carreras y son mejores en el aprendizaje y la enseñanza de destrezas de liderazgo. Un estudio realizado por la compañía tecnológica americana IBM, por ejemplo, encontró que las personas que completaban mayores desarrollos fueron más propensos a nivelar lo doméstico y lo profesional que aquellas personas que se desempeñaban a un menor nivel.

Las actitudes hacía los estereotipos de género en general también están cambiando. “Es algo generacional” dice el profesor Seidler, “hombres que hayan crecido con sus madres que eran feministas tendrán diferentes explicaciones de los roles que tienen que desempeñar en el trabajo y en casa”. Él señala que hay grandes diferencias entre los Estados Miembros, particularmente entre el Norte y el Sur. Las empresas están evolucionando también. “Las masculinidades y las culturas de trabajo han tenido que cambiar porque las destrezas que ahora valoramos en el trabajo han cambiado hacia aquellas que tradicionalmente se han visto como femeninas, por ejemplo las comunicativas” dice el profesor Seidler.

El ejemplo nórdico

Escandinavia se ve frecuentemente como un modelo cuando se hace referencia a la participación de los hombres en el cuidado de la descendencia. Los países nórdicos ofrecen bajas parentales tanto a padres como a madres (y cada vez más padres son animados activamente a emplearlas y aprovechar las ventajas que les ofrece). Suecia, por ejemplo, es conocida por el “Daddy month”/”mes de Papá” -un esquema que permite 60 días (el nombre viene porque, en principio, se fijó un mes) de baja paterna pagada por niño al 80% de salario. El país está mirando ahora incentivos positivos para animar a más padres a que disfruten bajas más largas y se está trabajando en la introducción de un “bono igualitario” en 2008 que se facilitará a padres y madres con una liberación de impuestos si ellos dividen sus bajas parentales de forma más uniforme.

La Unión Europea se centra cada vez más en el papel de los hombres en el debate sobre la igualidad de género. La hoja de ruta por la igualdad entre mujeres y hombres, adoptada en marzo 2006 para el período 2006-2010, subraya la importancia de la mejora de la reconciliación de la vida profesional, familiar y privada tanto para mujeres como para hombres. Los hombres, destaca, deben ser alentados a involucrarse en las responsabilidades familiares mediante incentivos para tomar bajas paternas y bajas parentales y para compartir licencias con las mujeres.

La Unión Europea también ha financiado proyectos que promueven un papel más activo de los hombres en la vida familiar y en papeles de cuidado. Fostering Caring Masculinities (FOCUS), por ejemplo, pretende examinar y mejorar las oportunidades de los hombres para equilibrar la vida profesional y la vida privada/familiar para animarlos y prepararlos para participar en más tareas de cuidado. Otro proyecto financiado por la Unión Europea es Men equal, men different. El proyecto quiere cambiar estereotipos de género y promover mayor involucración de los varones en la vida familiar y el cuidado de la descendencia así como también una mejor reconciliación entre la vida familiar y la profesional.

Una cosa que parece ser cierta: los padres que optan por pasar mayor tiempo con su descendencia, bien mediante bajas parentales bien mediante contratos a tiempo parcial, son, de forma invariable, extremadamente positivos al respecto. “Siento que haber pasado el tiempo juntos nos ha acercado” dice el señor Pannett: “Es una decisión de la que nunca me arrepentiré”

Aquí siguen algunas capturas sobre algunos de los sitos que han sido presentandos en el artículo

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